Revista Izquierda

No. 34 junio de 2013

El régimen se despoja de su máscara
Jesús Gualdrón
Si alguien todavía abrigaba esperanzas respecto de la política exterior del Gobierno de Santos, los acontecimientos de las últimas semanas se han encargado de borrarlas por completo. En efecto, el ligero distanciamiento que había mostrado en relación con el estilo de su antecesor y antiguo mentor ha revertido en una renovada e inconfundible postura de sumisión a la política de los EE.UU. para América Latina y de reafirmación de las metas estratégicas del modelo neoliberal del bloque de poder.
No se habían apagado todavía los ecos de la visita del vicepresidente estadounidense, Joe Biden, a Colombia, cuando Santos se apresuraba a hacer manifiesta su verdadera postura frente al proceso venezolano. La entrevista con Capriles, cuya actitud conspiradora contra el gobierno legítimo de su país es inocultable, no es una muestra de torpeza política. En absoluto. Es una calculada jugada que pone de manifiesto la decisión de distanciarse de la táctica moderada hasta ahora practicada para dejar muy en claro en qué bando se inscribe el Gobierno colombiano: constituye la contribución de Santos a la desestabilización política de Venezuela. En realidad, no importa cómo se solucione el impase diplomático: hacia el futuro es claro cómo se jugarán las cartas.
Lo mismo es válido en el caso de la postura del Gobierno colombiano

No. 33 mayo de 2013

Más allá del Foro sobre participación política
Jaime Caycedo Turriago
El Foro sobre participación política, organizado por el Centro de Pensamiento de la Universidad Nacional y el PNUD por acuerdo de la Mesa de diálogo que sesiona en La Habana, reafirmó las tendencias ya insinuadas en el primer Foro sobre desarrollo rural: una importante participación de sectores sociales, académicos y políticos influidos por la izquierda y un relativo desinterés de los sectores más afines al establecimiento.
Debe destacarse la asistencia significativa de las fuerzas políticas, con o sin presencia parlamentaria, de los movimientos sociales y políticos y agrupamientos etnosociales. Los partidos liberal y conservador, el partido de la U, Cambio radical, los verdes, integrantes de la coalición de gobierno Unidad nacional, hicieron presencia en notable contraste con el llamado Centro democrático uribista que, como en el caso de Fedegan para el Foro agrario, se negó a participar en el evento. En evidente mayoría las colectividades políticas reconocieron la necesidad de reformas para ampliar los espacios políticos. Partidos minoritarios en el juego parlamentario expresaron sus temores por el umbral del 3%, a regir desde 2014, que amenaza su existencia.

No. 32 abril de 2013

¡A la carga!
Jesús Gualdrón
Ajenos a las auténticas necesidades del pueblo colombiano en materia de paz, democracia con justicia social y de avances reales en los diálogos de La Habana, los personeros del régimen airean ante la opinión sus intrascendentes e inicuas veleidades como si se tratara en verdad de profundas contradicciones, disimulando el propósito real de torpedear los diálogos de paz y sustraerles legitimidad y apoyo. Todo hace parte de los movimientos de apertura de la campaña para las elecciones de 2014, en las que la postura frente a la reelección de Santos se convierte en punto de referencia y alineación. Los jugadores buscan asegurar sus posiciones y despojar al proceso de diálogo de su trascendencia para que entre a hacer parte del inventario de recursos demagógicos de la politiquería.

No. 31 marzo de 2013

Arrecia la rebeldía popular:
Jorge Gantiva Silva
Ruge la protesta social en Colombia contra el modelo neoliberal. Amplios sectores sociales golpeados por las políticas de revaluación del peso, de importaciones de alimentos y la sustitución de la producción agrícola por la gran minería, vienen desplegando una justa y recia lucha en defensa de la dignidad, la vida y los territorios. Miles de campesinos, ciudadanos y pobladores han salido a las calles, carreteras y pueblos para levantar su voz y exigir soluciones integrales ante la grave situación de los caficultores. Las movilizaciones han sido amplias, solidarias y contundentes. Los puntos del pliego son justos: precio remunerativo del café, no a la minería en zonas cafetera, control de precios de los fertilizantes y de los abonos, solución de las deudas y de los embargos con la banca y no a la importación de café. El paro cafetero ha contado con una amplia simpatía nacional.
Entre tanto el gobierno del presidente Santos sigue empecinado ...

No. 30 febrero de 2013

¡Para la guerra y la violencia siempre habrá tiempo suficiente!
Jesús Gualdrón
Los recientes acontecimientos relacionados con el conflicto interno muestran nuevamente cuán equivocado está el gobierno de Santos al insistir en la realización de diálogos de paz en medio de la confrontación y negar la importancia de la iniciativa de las FARC de llegar a un cese bilateral de fuegos. La tregua unilateral de dos meses decidida por esa guerrilla hasta el 20 de enero pasado no sólo fue desconocida por el establecimiento, que efectuó múltiples bombardeos sobre campamentos guerrilleros con elevados saldos de víctimas, sino que ha sido presentada de manera perversa como un intento de engaño por parte de sus auspiciadores. La tregua unilateral, sin embargo, amén de aminorar la intensidad del conflicto, demostró la unidad política y de mando de la organización guerrillera, desmintiendo en la práctica especulaciones sobre posibles fisuras a su interior, y constituyó, además, un indicador del compromiso de esa organización con la búsqueda de una salida política.
El gobierno de Santos, por su parte, demuestra en este sentido una gran inconsistencia, manifiesta en las declaraciones recientes del señor De la Calle, jefe de su comisión negociadora. Si el Gobierno insiste en continuar y profundizar el enfrentamiento bélico, no puede menos que aceptar que éste produzca víctimas. Pero, además, no puede utilizar la mesa de negociaciones como un instrumento para demostrar “fortaleza y decisión” en vista del innegable fracaso gubernamental en la gestión de asuntos sociales trascendentales para los colombianos y la profundización de los conflictos del bloque de poder dominante, aspectos que ponen en peligro la anunciada reelección del presidente Santos, que se consideraba indiscutible.

No. 29 diciembre de 2012

El Foro de Política de desarrollo agrario integral
Jairo Estrada Álvarez
El Foro Política de Desarrollo Agrario Integral (enfoque territorial) que se llevará a cabo del 17 al 19 de diciembre en el Centro de Convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada, en Bogotá, representa el primer espacio de participación ciudadana acordado por la Mesa de Conversaciones del gobierno de Santos y la guerrilla de las FARC-EP. Como es sabido, las partes solicitaron a la Organización de Naciones Unidas en Colombia y a la Universidad Nacional -Centro de Pensamiento y Seguimiento al Diálogo de Paz- que "convoquen, organicen y sirvan de relatores de los debates y de las conclusiones" que saldrán de ese importante evento.
La realización del Foro posee el mayor significado, si se consideran al menos cuatro aspectos:

No. 28 noviembre de 2012

Política tributaria de Santos para salvar a los intermediarios financieros
Daniel Libreros Caicedo
El proyecto de reforma tributaria que ha presentado el gobierno mantiene la política de inequidad tributaria que históricamente han diseñado las elites en el país. En efecto, reduce aún más la tributación a la renta (del 35% al 26% nominal), lo cual convierte al país casi que en un paraíso fiscal, dado que con evasiones y exenciones fiscales el pago anual efectivo de renta tan solo llega al 14%, mientras le aumenta la tributación a las capas medias y a los asalariados, profundizando la inequidad tributaria. Al mismo tiempo, anuncia la liquidación del sena y del ICBF con la eliminación de un monto considerable de las rentas parafiscales y preserva las gabelas tributarias exigidas por las ifis a la gran inversión.
Pero el proyecto de reforma tributaria va más allá de una nueva evidencia de redistribución negativa del ingreso por la vía fiscal. Cumple con un diseño presupuestal de mediano plazo conforme a los requisitos exigidos por el fmi, intermediario institucional del capital financiero, oficializados en el binomio institucional “Regla Fiscal” y “Acto Legislativo de la sostenibilidad fiscal”, según los cuales el pago de los intereses de la deuda debe ser la prioridad del gasto público. El desmonte de un área importante del Estado debe ubicarse en esta perspectiva.

No. 27 octubre de 2012

Hacia el agrupamiento de la izquierda unitaria
Jaime Caycedo Turriago
Hay un nuevo escenario político, cargado de retos para las fuerzas partidarias del cambio democrático. Como efecto natural de la decisión del régimen de iniciar diálogos de manera oficial con la insurgencia, se aprecia un relativo descongelamiento de la polarización extrema, esmeradamente cultivada por los aparatos ideológicos del poder a lo largo del primer decenio del siglo XXI. El guerrerismo recalcitrante de Uribe evidencia un creciente aislamiento, lo que no quiere decir que no conserve excepcionales palancas en el parlamento, el poder ejecutivo y las fuerzas armadas y de policía. No hay una muralla china que separe el contenido del régimen, visto desde la variante Santos o Uribe, en términos de su concepción predominantemente militarista en el tratamiento de los conflictos sociales y de la salida de la guerra contrainsurgente. El punto de viraje, no obstante, lo constituye la decisión de dialogar, que implica reconocer al adversario como un sujeto político, y, en consecuencia, como el interlocutor en el tema de la paz, convenir con él un acuerdo de intención con momentos metódicamente escalonados, prioridades de agenda explícitamente establecidas, acompañamiento y facilitación internacional sólida y confiable. Nada semejante pudo verse a lo largo de ocho años de Uribe, pese a los peregrinos intentos circunstanciales, a última hora siempre frustrados.

No. 26 septiembre de 2012

Lecciones de un día de septiembre de 1977
Jesús Gualdrón Sandoval
Se cumplen ya 35 años de la realización de la que con seguridad puede denominarse la más importante movilización de lucha del pueblo colombiano en la segunda mitad del siglo veinte: el Paro Cívico Nacional del 14 de septiembre de 1977. La conmemoración de esa gesta popular adquiere mayor importancia si tomamos en cuenta los tiempos que corren. La exigencia actual del logro de la unidad en el campo popular, de la convergencia de las reivindicaciones de sus diversas vertientes y expresiones organizativas y de la necesaria politización de sus luchas, aconseja volver la mirada sobre un hito histórico que demostró la fortaleza, la decisión y la beligerancia que pueden -y deben- alcanzar las luchas de los trabajadores. El paro de septiembre del 77 tiene la característica principal de haber sido de naturaleza cívica, esto es, de haber integrado en un solo torrente unitario a los trabajadores sindicalizados y representados por las cuatro centrales existentes en la época -CSTC, CGT, CTC y UTC- con los sectores independientes del sindicalismo, las organizaciones barriales y comunales, los gremios de profesionales, las organizaciones campesinas, los estudiantes y -salvo algunas excepciones- con los diversos partidos de la izquierda política. En esa medida, las reivindicaciones sectoriales adquirieron mayor trascendencia, convirtiéndose en banderas compartidas por todos, creando un verdadero sistema de vasos comunicantes entre los diversos canales del movimiento popular1, en un proceso que fue radicalizándose en la medida en que el gobierno hacía caso omiso de las exigencias populares. Estas mismas circunstancias, como nos lo recuerda Arturo Alape en su libro de testimonios sobre aquella jornada, se translucen en su propio desarrollo, en un proceso organizativo, desde meses atrás, eliminando cualquier circunstancia espontánea en su preparación (...) Esa preparación está dada en la agitación de la idea en los barrios, en las fábricas, en los colegios, en las universidades. Es, en principio, el trabajo de los activistas políticos y sindicales para ganar particularmente a las organizaciones barriales.

No. 25 Agosto de 2012

El desafío del cambio de rumbo en el Polo Democrático Alternativo
Daniel Libreros Caicedo
La Conferencia Ideológica Nacional del PDA -celebrada durante los días 27 y 28 de Julio- ha sido un evento significativo en medio de profundos procesos de lucha y movilización social. Estuvo atravesada por diversas paradojas y tensiones internas. Presionado por las bases, el Polo, después de un largo período de impedimentos burocráticos para desarrollar los espacios de discusión política, confirmó la crisis política de la dirección -Comité Ejecutivo Nacional-, que agotó las reservas de credibilidad ante la población guardando silencio cómplice frente al gobierno neoliberal y corrupto de Samuel Moreno Rojas y que ha reducido su actuación al control del aparato del partido y al ejercicio de la oposición parlamentaria. Efectivamente, el Comité Ejecutivo no presentó un balance de actividades, como tampoco asumió la tarea de comprender las dimensiones y responsabilidades de la crisis. Fue evidente su indiferencia en los debates de las comisiones y de las plenarias, y no reconoció ninguna responsabilidad por los errores cometidos. Este comportamiento de indiferencia intenta desconocer la magnitud de la crisis e impedir el “cambio de rumbo” del Polo, cual era el lema de la Conferencia Ideológica. El propósito de generar el giro político necesario, ante la sociedad, ante y con el pueblo, fue postergado; no obstante, sigue abierto el desafío de comprender las nuevas realidades políticas y las nuevas exigencias de la lucha social y democrática. Pese a la lógica inercial, en la Conferencia Ideológica se hicieron presente con su voz y sus propuestas un significativo número de expresiones regionales, territoriales, sociales, comunitarias, socialistas y democráticas.