Revista Izquierda

N" 60, diciembre de 2015

Venezuela, ejemplo cívico: … ¿y ahora qué?
Aram Aharonian
Los candidatos de la oposición venezolana obtuvieron la mayoría parlamentaria en las elecciones legislativas celebradas este domingo 6 de diciembre frente al gobierno de Nicolás Maduro, que perdió así el control de la Asamblea Nacional. Ganó el espíritu cívico y democrático de los venezolanos y perdieron los que, temerosos de una derrota final, sembraron a diestra y siniestra las semillas de la duda sobre un fraude imposible, incluyendo el gran papelón de varios expresidentes derechistas latinoamericanos.
“Ante estos resultados adversos hemos venido a reconocerlos y a decir que ha triunfado la democracia”, dijo Maduro, apenas conocidos los resultados. Ha triunfado la guerra económica, ha triunfado la estrategia para vulnerar un modelo de país. Ha triunfado circunstancialmente”, dijo el gran derrotado tras 17 años de gobierno bolivariano.
Estos comicios parlamentarios no representan una elección nacional, sino que depende de cada circuito (local y regional), por lo tanto el número de votos nacionales no es directamente vinculante a la cantidad de curules conquistadas. Desde ahora, los bolivarianos, que gozaban de mayoría calificada en la unicameral Asamblea Nacional, quedaron en minoría. Pero Maduro sigue siendo presidente, y para sacarlo deberán juntar las firmas necesarias que les permita convocar un referendo revocatorio.

No. 59, noviembre de 2015

La toma del Palacio de Justicia
Jesús Gualdrón
A 30 años de los terribles hechos ocurridos con motivo de la toma del Palacio de Justicia por un comando del M-19 y de la retoma del mismo por parte de las Fuerzas Armadas, es evidente que ese oscuro capítulo de la historia colombiana no se puede concluir. La decisión del Fiscal general, en coincidencia con la opinión del Procurador, de ordenar la revisión del alcance de cosa juzgada de los indultos y la amnistías concedidos al M-19 como resultado de que este grupo guerrillero se hubiera acogido a los términos de un proceso de paz en 1989, muestra que la inseguridad jurídica sigue siendo una característica estructural de nuestro sistema de justicia e indicaría que el Estado colombiano no está en condiciones de garantizar en el futuro las decisiones que los gobiernos de turno tomen en el marco de coyunturas específicas.

No. 58, octubre de 2015

Tras las elecciones locales, transitar hacia la constituyente
Jairo Estrada Álvarez
Las múltiples informaciones sobre diferentes hechos que han acompañado el proceso electoral permiten afirmar que se ha asistido nuevamente a una escenificación de la reproducción del régimen de democracia gobernable que impera en el país desde hace varias décadas. Asimismo, que sus rasgos corruptos, criminales y mafiosos permanecerán en lo esencial incólumes, pese a importantes esfuerzos de sectores democráticos y de izquierda por avanzar en la construcción de opciones alternativas de gobierno y de representación en el nivel local, que no alcanzan en todo caso a afectar las formas de constitución política del poder en eso ámbito.
Y no puede ser de otra manera, pues estamos en presencia de configuraciones estructurales que, lejos de debilitarse, encuentran y desarrollan más bien nuevas modalidades y mecanismos de persistencia que dan continuidad a la dominación de clase en el nivel departamental y municipal. Realidad ésta, por cierto, muy preocupante, si se tiene en cuenta que el país transita con paso firme, en medio de inmensas dificultades, por el camino de la solución política del conflicto social y armado.

No. 57, septiembre de 2015

La Carta de Jamaica: Vigencia de un pensamiento emancipador
Jesús Gualdrón
Han pasado 200 años desde que con fecha 6 de septiembre de 1815 escribiera Bolívar en la ciudad de Kingston el documento “Contestación de un Americano Meridional a un Caballero de esta Isla”, el cual ha pasado a la historia como la Carta de Jamaica. En esa misiva dirigida al ciudadano británico Henry Cullen, residente en esa ciudad, analiza el Libertador la situación de las luchas independentistas de los países latinoamericanos y formula juicios sobre su porvenir, muchos de los cuales tuvieron en los años siguientes cabal cumplimiento. Diversos historiadores se refieren, por ello, al carácter profético de esas observaciones; aunque, en realidad, lo que por su intermedio resulta evidente es la genial visión política de Bolívar y su gran capacidad para captar y comprender -a pesar de las enormes dificultades de comunicación propias de la época y de la falta de documentación y contactos directos con los líderes de aquellos episodios revolucionarios- las tendencias y signos de la época, el carácter de la fuerzas sociales que acaudillaban esos procesos y la inamovible confianza en la razón que asistía a los americanos independentistas en su lucha contra la opresión española.

No. 56, agosto de 2015

La sensatez demanda no precipitar los hechos
Fernando Álvarez
Durante las últimas semanas se ha intensificado la discusión acerca del momento presente y de las perspectivas de la solución política del conflicto social y armado. Se ha venido consolidando la idea de que se está frente a decisiones sustanciales que podrían conducir a escenarios que harían posible pensar en la irreversibilidad del proceso de diálogos y negociaciones de La Habana.
Además de los debates sobre el entendimiento de Justicia a considerar en la construcción de un eventual Acuerdo final, han saltado a la palestra otros relacionados con la implementación y la refrendación de los acuerdos, reafirmándose, por una parte, la complejidad de la negociación y, por la otra, que no se está ad portas de su culminación.

No. 55, julio de 2015

¡Defender el proceso de paz! ¡Defender las libertades democráticas!
Jesús Gualdrón
Encontrar la salida de una confrontación que se ha extendido por más de cincuenta años y dejado más de doscientos mil muertos, más de seis millones de desplazados, decenas de masacres y miles de ejecuciones extrajudiciales por parte de efectivos de las Fuerzas Armadas nacionales, entre muchas otras víctimas, es un imperativo ético y político, el cual no se puede seguir soslayando con excusas tramposas por parte de la elite dominante en el país.
No hay alternativa posible para la paz, y es hora de avanzar en la búsqueda de la verdad sobre el conflicto, establecer las responsabilidades y llegar a un acuerdo sobre las garantías de no repetición, el resarcimiento de las víctimas y los mecanismos de justicia que hagan posible un acuerdo final. No pareciera lógico pensar que sólo una de las partes involucradas - en este caso las FARC-EP - tenga que asumir de manera exclusiva la responsabilidad por las víctimas del conflicto, máxime cuando es innegable que el origen de la confrontación y su persistencia no son achacables a la insurgencia armada. Aquí es impostergable evaluar la responsabilidad de quienes han gobernado tradicionalmente y convertido al Estado colombiano en un instrumento de dominación violenta al servicio del capital nacional y transnacional. Por otra parte, está demostrada hasta la saciedad la responsabilidad de innumerables agentes del Estado -incluso en connivencia con las organizaciones paramilitares que han asolado y sembrado de muerte ...

No. 54, junio de 2015

Trascender la “justicia transicional” para consolidar la solución política
Jairo Estrada Álvarez
Cuando se reflexiona acerca de las posibilidades reales de consolidar la salida política al conflicto social y armado a través de un acuerdo final en los términos definidos por la agenda de diálogos de La Habana, llama profundamente el tratamiento que se le ha dado al punto de Víctimas por los voceros gubernamentales, los medios masivos de comunicación y un sector importante de los llamados analistas políticos y productores de opinión.
Aunque es evidente la complejidad del Punto1, debe señalarse que se ha observado una tendencia deliberada a restringirlo a la definición de los términos de la justicia aplicable a los rebeldes armados en los contornos de la llamada justicia transicional. Y -en simplificaciones de ésta- a la materialización de la justicia comprendida como juicio y condena. Tres son las novedades de este libreto: La primera, el perfeccionamiento de diseños de la Ley de Justicia y Paz (Ley 975 de 2005), definida como una “ley de justicia transicional”, ajustados ahora a requerimientos propios de la negociación con la insurgencia, pero dentro del mismo marco conceptual que se ha impuesto en el país en los últimos lustros bajo la influencia de Kai Ambos, reconocido experto alemán en derecho penal internacional, quien entre tanto ha hecho escuela en nuestro ...

No. 53, mayo de 2015

“La educación es un campo de combate”
Jesús Gualdrón
Uno de los indicadores más reveladores de la inequidad social que impera en Colombia está constituido por las enormes diferencias que existen entre la calidad de la educación pública y la privada, lo cual conduce a perpetuar las desigualdades en favor de las élites tradicionalmente privilegiadas e, incluso, a ensancharlas. Los resultados de la pruebas Saber en sus diversos niveles así lo indican, y a estas alturas nadie osaría negar una verdad tan evidente. De igual manera, los resultados de la educación colombiana en pruebas internacionales nos ubican en los últimos lugares. En consecuencia, se ha hecho indiscutible la necesidad de afrontar el problema como una de las prioridades nacionales. Más aun, el Gobierno nacional se fija la meta de convertir a Colombia en el “país más educado” de América Latina en 2025.
Pero, como tantas veces nos advirtió Estanislao Zuleta, la educación es un campo de combate: ...

No. 52, abril de 2015

Don Eduardo Galeano de nosotros los nadies
Ilka Oliva Corado
Siempre he estado segura que los seres extraordinarios se marchan en días aciagos, de cielos encapotados llorando cántaros de lluvia. Don Eduardo Galeano se ha ido en un día así, hoy amaneció sollozando la niebla de la primavera estadounidense, despidiéndolo desde las primeras horas de la madrugada.
Nosotros los parias, los impronunciables, los de los lomos partidos durante siglos de explotación, nosotros los iletrados, los jornaleros. Nosotros obreros, campesinos y eternos proletarios nos hemos quedado huérfanos con la partida de don Eduardo.
En un total desamparo, sumidos en la densa oscuridad del desconsuelo, se fue el hombre que se atrevió a vernos a los ojos, que se atrevió a darnos un nombre, a caminar con nosotros y a cargar sobre sus hombros nuestra tribulación de clase social explotada por los tiranos.
Se ha ido un intelectual que siempre se sintió un peón de a pie y esa grandeza humana es la que lo hace inmortal, él transcendió los linderos de las clases sociales y de los cartones de universidad. ...

No. 51, marzo de 2015

La crisis de la justicia: Una razón más para la Constituyente
Jairo Estrada Álvarez
Los hechos recientes que comprometen a miembros de la Corte Constitucional son una demostración más de la profunda crisis institucional y de legitimidad en la que se encuentra el Estado colombiano. El asunto no puede ser abordado con base en el argumento de las “manzanas podridas” o de la responsabilidad individual de agentes del Estado que se desvían moralmente en sus comportamientos. Aunque a primera vista se muestre así y pueda ser considerado de esa forma, en realidad estamos frente a una cuestión que estremece los fundamentos del sistema de justicia. Y que lleva a preguntarse acerca de la capacidad de respuesta y de los alcances de tal sistema en el contexto de los diálogos entre la guerrilla de las FARC-EP y el Gobierno nacional.
El episodio del magistrado Pretelt no es más que uno de los muchos eslabones de la cadena de la administración de justicia que, como el Estado mismo, se caracteriza por la entronización de rasgos criminales, corruptos, clientelistas y mafiosos. No se trata simplemente de un fenómeno aislado, sino de una configuración estructural ...