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Publicaciones periódicas de Espacio crítico centro de estudios

No. 22, mayo de 2012

Marcha Patriótica y perspectivas del campo político
Sergio de Zubiría
Con entusiasmo y expectativas, la Marcha Patriótica emerge en el escenario político colombiano. Cerca de cuatro mil delegados, mil setecientas organizaciones sociales y más de noventa mil marchantes han ungido, entre el 21 y 23 de abril, el nacimiento de este movimiento social y político. Su ideario está plasmado en cinco documentos teóricos que expresan importantes discusiones en las distintas regiones del país desde hace más de ocho meses. Se han tomado decisiones colectivas sobre la naturaleza, la plataforma política, la estructura organizativa, la caracterización del régimen colombiano y el plan de trabajo. Buen augurio que se inicie este proceso haciendo llamados a la reflexión y el enriquecimiento de la acción política.
Algunas de las orientaciones sobre la naturaleza y carácter de la Marcha contienen perspectivas importantes para potenciar el campo de la política de izquierda en Colombia. Por ello, hay que destacar la estrecha ligazón entre lo social y lo político como el sendero para refundar el sentido de lo político: “Marcha es el lugar de encuentro de múltiples procesos de organización, resistencia y lucha que han decidido hacer suyo el ejercicio de la política y aspira a ser una expresión organizada del movimiento real de las resistencias y luchas de las gentes del común...”, expresa la Declaración Política. Un escenario unitario de articulación de las luchas sociales y populares. Este nexo entre lo social y lo político pasa por la búsqueda de la más amplia unidad de la izquierda y convoca al PDA, al Congreso de los Pueblos, la Minga social e indígena, la Coordinadora, el Comosococ, la MANE y otras fuerzas de distinta naturaleza a la consolidación de acuerdos programáticos y agendas comunes.

No. 21, abril de 2012

El 9 de abril: presente continuo
Jesús Gualdrón
"e;La Comisión Intereclesial de Justicia y Paz denunció la desaparición forzada y asesinato de Manuel Ruíz, de 56 años, miembro del Comité de Censo del Consejo Comunitario de Apartadocito, cuenca de Curvaradó, y su hijo Samir De Jesús Ruíz Gallo, de 15 años, por paramilitares que actúan en el territorio de Curvaradó…"e; (Caracol Radio, edición digital, 28-03-2012). Manuel Ruíz era un reclamante, dicen los medios, o sea, un luchador por la recuperación de las tierras que impunemente les han sido arrebatadas a millones de colombianos a sangre fuego a lo largo y ancho del territorio colombiano.
Manuel y Samir son víctimas de la violencia, de aquella misma que ha sido el instrumento para la expropiación forzosa y la acumulación de propiedades agrarias en manos de terratenientes hermanados con el poder político y militar. Violencia que no ceja, que ya se había hecho monstruosa aún en vida de Jorge Eliécer Gaitán, y contra la que él clamara con la vehemencia propia de su verbo poderoso y su fuerza encarnada en cientos de miles de hombres y mujeres a los que él interpretaba.

No. 20, marzo de 2012

La paz no es solamente la ausencia de la guerra
Jesús Gualdrón
El 20 de febrero de 2002 se dan por terminados los diálogos que -en medio de grandes contradicciones y vicisitudes- habían tenido lugar en el Caguán desde comienzos de enero de 1999 y que vistos de manera estricta no constituyen, en realidad, una negociación, en tanto las partes no lograron construir una agenda que permitiera su avance en dirección a la solución de los grandes problemas estructurales que subyacen a la existencia del conflicto. Por el contrario, los asuntos trascendentales, tales como los relativos a la solución política del conflicto, la soberanía nacional, la ampliación de la democracia participativa en detrimento del clientelismo, el respeto y práctica consecuente de los derechos humanos y de los derechos de la oposición política y la movilización popular, el desmonte y castigo del paramilitarismo, el modelo económico, la reforma agraria, los recursos naturales, etc., no fueron considerados por el Gobierno como puntos que pudieran hacer parte de una agenda de negociación con la insurgencia: “Para el Gobierno nada de lo sustancial es negociable” (Entrevista con Manuel Marulanda, Voz, mayo de 2000).
Los dignatarios del gobierno de Pastrana -y él mismo- reconocen la improvisación con que llegaron a la mesa de diálogo y la existencia de una agenda paralela que el entonces negociador, Fabio Valencia, define en los siguientes términos: “Así la guerrilla, de alguna manera, se estuviera fortaleciendo, el Estado también tuvo más tiempo para reestructurar las Fuerzas Militares, dotarlas con armamento más sofisticado y darle moral en el combate. El Presidente Pastrana, muy hábilmente, a medida que eso se fue prolongando, le dio un gran impulso al Plan Colombia y un gran fortalecimiento de las Fuerzas Militares” (El Colombiano, 02/03/2012, edición digital). Por tanto, no puede aceptarse simplemente la interpretación unilateral según la cual fueron las FARC las que se aprovecharon de la coyuntura para su propio fortalecimiento. Al terminar ese periodo, el régimen había logrado no solamente los propósitos antes enunciados, sino la deslegitimación internacional de la insurgencia armada, su caracterización como grupo terrorista y la generación de un ambiente político interno favorable al escenario de los gobiernos liberticidas de Uribe Vélez que vinieron a continuación.

N° 15, julio - diciembre de 2011


El concepto de sumak kawsay (buen vivir) y su correspondencia con el bien común de la humanidad François Houtart; Revoluciones pasivas vs. transformación socialista Mario Candeias; Populismo histórico y progresismo: su función sistémica José Honorio Martínez; La crisis capitalista internacional actual y el rol de los Estados nacionales en América Latina. ¿Cambio estructural o emergencia de nuevas relaciones de fuerza?Rodolfo Gómez; Elementos de economía política de la política social en América Latina. Reflexiones a propósito de los gobiernos progresistasJairo Estrada Álvarez; Alianza para el Progreso cincuenta años después: La política exterior de Obama en acción Silvina María Romano; La sostenibilidad, la regla fiscal y la falacia: El cancerbero de los derechos sociales Juan Fernando Romero Tobón; La crisis de la civilización del capital Andrés Rosero E.; El gasto militar y la crisis en el 2011 José Luis Rodríguez; Sánchez Ángel, Ricardo. ¡Huelga! Luchas de la clase trabajadora en colombia, 1975-1981. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia. La historia y memoria de los vencidos como negación del olvidoMarino Canizales P.

No 19, febrero de 2012

Pedidos presidenciales
Jairo Estrada Álvarez
En estas últimas semanas ha salido a flote, y con mucha fuerza, uno de los aspectos centrales de la situación colombiana: ¿cómo enfrentar la cuestión de la guerra y una posible (y necesaria) solución política? Y de manera concomitante, ¿cuál es el papel que puede (y debe) ejercer la sociedad? Se han escuchado incluso pedidos presidenciales al respecto.
La respuesta a esas preguntas está atravesada por la misma dinámica de la guerra. Y habría que decirlo con franqueza: la extensión de la lógica militar al ejercicio de la política y, en un sentido más amplio, la extensión de la estrategia militar a la vida social, incluida la llamada guerra sicológica, han conducido a que quienes manifiestan la urgencia de una solución política y la necesidad de explorar caminos en ese sentido sean catalogados como amigos agazapados de la insurgencia y simples fichas de su persistente accionar.

No 18, diciembre de 2011

¡Una oportunidad para la paz!
Jesús Gualdrón Sandoval
El año 2011 termina con tambores de guerra y gritos de batalla. El condenable episodio de la muerte de cuatro de los militares en poder de la guerrilla de las FARC ha sido tomado por el régimen como bienvenido pretexto para escenificar, una vez más, la comedia del dolor, utilizar la tragedia para reforzar sus posiciones guerreristas y concitar el apoyo ciudadano. Ni una sola palabra en favor de una salida negociada del conflicto. Ni una propuesta de solución democrática. Ni siquiera una alusión a la posible liberación incruenta de los rehenes, a pesar de la súplica de muchos familiares que temen por la vida de sus seres queridos en el caso de un intento de rescate militar.
El establecimiento, haciendo gala de una inconmovible insensibilidad ...

No 17, noviembre de 2011

Elecciones y lecciones
Jairo H. Estrada Álvarez
El reciente proceso electoral invita a una reflexión que trascienda la estadística de los resultados. Si la mirada se enfoca hacia las trasescena, son varios los aspectos que se podrían destacar:
1. Las configuraciones criminales y mafiosas del régimen político colombiano están lejos de superarse, pese a la campaña mediática desplegada con el fin de debilitarlas. El mapa político muestra con claridad que la organización del territorio con fundamento en el ejercicio de la violencia paramilitar –en connivencia con fuerzas estatales y sectores del empresariado privado– ha tenido, entre otros, el efecto de la institucionalización de poderes locales, que ahora –legalizados– se reproducen mediante el procedimiento electoral. De ello dan cuenta los resultados electorales en varios departamentos y en un sinnúmero de municipios a lo largo y ancho del territorio nacional. 2. La institucionalización de poderes criminales y mafiosos ...

No 16, octubre de 2011

“La hora del pueblo palestino ha llegado”
Jesús Gualdrón
El pueblo palestino no ceja en su lucha por el reconocimiento de su Estado y de su derecho a vivir en paz y tranquilidad en su propio territorio. Un derecho que le ha sido negado de manera criminal por Israel y sus aliados, principalmente por Estados Unidos, que tiene en ese país una punta de lanza para su política de control del Oriente medio. Los favores van y vienen. Ante la petición de la Autoridad Palestina de reconocimiento de su Estado como miembro de pleno derecho de las Naciones Unidas, Obama se apresuró a declarar ante la propia Asamblea General que no aceptará una decisión en ese sentido por parte del Consejo de Seguridad de la ONU. EE.UU. tiene, como es sabido, derecho de veto. Más allá de ello, el presidente estadounidense recalcó, sin dejar lugar a dudas, que su interés principal es la seguridad de Israel, su aliado. ¿En verdad creerá el flamante nobel de la paz -¡cosas hay que ver en este mundo!- que Palestina es una amenaza para el principal poder militar de esa región, que, además, no tiene empacho alguno en bombardear aldeas de refugiados civiles, escuelas, hospitales, barcos con ayudas humanitarias y un sinfín de etcéteras que constituyen crímenes de lesa humanidad? Netanyahu, con gesto ...

No 15, septiembre de 2011

El diálogo es la ruta
Jairo Estrada Álvarez
La dinámica del conflicto social y armado viene mostrando con tozudez que “el fin del fin” anunciado hace un par de años parece no tener fin. En los teatros de la guerra, en ocasiones acompañados de la noticia erigida en espectáculo, se escenifica con mayor frecuencia la imposibilidad de una paz de los vencidos. La confrontación militar muestra incluso que en guerras de largo aliento como la colombiana son posibles las idas y venidas, pues las fuerzas en contienda siempre tienen la posibilidad de desplegar su capacidad adaptativa o de rehacer sus estrategias para proyectarlas en diferente escala. En esas llevamos más de cinco décadas.
Si la guerra no ha tenido solución en su “ambiente natural”, mucho menos la tendrá en el discurso y la retórica, o en los escritorios de los investigadores y de los productores de la opinión. Tampoco ...

Nº 14, agosto de 2011

Fuerte olor a Frente Nacional
Jesús Gualdrón
El ingreso del Partido Verde a la todopoderosa coalición de gobierno -la mal llamada Unidad Nacional- constituye, de hecho, otra elocuente muestra de la búsqueda de la unanimidad total que subyace al excluyente modelo político que se ha venido implementando en nuestro país en los últimos años.

Por parte de los verdes, este paso representa una demostración evidente de su incapacidad de generar un proyecto político alternativo, independiente de la decisión del bloque de poder de profundizar el camino de la entrega del país al capital transnacional, y de su total sumisión a las metas estratégicas asociadas a esa política. ...