No. 23, junio de 2012

¿Marco jurídico para la paz o paz con justicia social?
Jairo Estrada Álvarez
La probable aprobación por parte del Congreso del llamado marco jurídico para la paz viene siendo presentada en la opinión pública como la mayor concesión que podrían hacer las clases dominantes para contribuir a una salida política al conflicto colombiano. Su apoyo irrestricto por parte del gobierno se considera al mismo tiempo como una muestra contundente de la voluntad de paz del presidente Santos. El hecho que el proyecto haya sido consultado con Kevin Whitaker, subsecretario de Estado para América Latina del gobierno de Obama, y con José Manuel Vivanco, de la ONG Human Rights Watch, le concede a la iniciativa una connotación relativamente inusitada: se habría recibido la bendición de dos importantes instituciones de la política exterior del establecimiento estadounidense. Por otra parte, la oposición de sectores militaristas y de ultraderecha, incluido el expresidente Uribe con sus maniobras de última hora, le da unos ribetes adicionales. Si se oponen éstos, debe ser porque algo grande está en curso.

No. 22, mayo de 2012

Marcha Patriótica y perspectivas del campo político
Sergio de Zubiría
Con entusiasmo y expectativas, la Marcha Patriótica emerge en el escenario político colombiano. Cerca de cuatro mil delegados, mil setecientas organizaciones sociales y más de noventa mil marchantes han ungido, entre el 21 y 23 de abril, el nacimiento de este movimiento social y político. Su ideario está plasmado en cinco documentos teóricos que expresan importantes discusiones en las distintas regiones del país desde hace más de ocho meses. Se han tomado decisiones colectivas sobre la naturaleza, la plataforma política, la estructura organizativa, la caracterización del régimen colombiano y el plan de trabajo. Buen augurio que se inicie este proceso haciendo llamados a la reflexión y el enriquecimiento de la acción política.
Algunas de las orientaciones sobre la naturaleza y carácter de la Marcha contienen perspectivas importantes para potenciar el campo de la política de izquierda en Colombia. Por ello, hay que destacar la estrecha ligazón entre lo social y lo político como el sendero para refundar el sentido de lo político: “Marcha es el lugar de encuentro de múltiples procesos de organización, resistencia y lucha que han decidido hacer suyo el ejercicio de la política y aspira a ser una expresión organizada del movimiento real de las resistencias y luchas de las gentes del común...”, expresa la Declaración Política. Un escenario unitario de articulación de las luchas sociales y populares. Este nexo entre lo social y lo político pasa por la búsqueda de la más amplia unidad de la izquierda y convoca al PDA, al Congreso de los Pueblos, la Minga social e indígena, la Coordinadora, el Comosococ, la MANE y otras fuerzas de distinta naturaleza a la consolidación de acuerdos programáticos y agendas comunes.

No. 21, abril de 2012

El 9 de abril: presente continuo
Jesús Gualdrón
"e;La Comisión Intereclesial de Justicia y Paz denunció la desaparición forzada y asesinato de Manuel Ruíz, de 56 años, miembro del Comité de Censo del Consejo Comunitario de Apartadocito, cuenca de Curvaradó, y su hijo Samir De Jesús Ruíz Gallo, de 15 años, por paramilitares que actúan en el territorio de Curvaradó…"e; (Caracol Radio, edición digital, 28-03-2012). Manuel Ruíz era un reclamante, dicen los medios, o sea, un luchador por la recuperación de las tierras que impunemente les han sido arrebatadas a millones de colombianos a sangre fuego a lo largo y ancho del territorio colombiano.
Manuel y Samir son víctimas de la violencia, de aquella misma que ha sido el instrumento para la expropiación forzosa y la acumulación de propiedades agrarias en manos de terratenientes hermanados con el poder político y militar. Violencia que no ceja, que ya se había hecho monstruosa aún en vida de Jorge Eliécer Gaitán, y contra la que él clamara con la vehemencia propia de su verbo poderoso y su fuerza encarnada en cientos de miles de hombres y mujeres a los que él interpretaba.

No. 20, marzo de 2012

La paz no es solamente la ausencia de la guerra
Jesús Gualdrón
El 20 de febrero de 2002 se dan por terminados los diálogos que -en medio de grandes contradicciones y vicisitudes- habían tenido lugar en el Caguán desde comienzos de enero de 1999 y que vistos de manera estricta no constituyen, en realidad, una negociación, en tanto las partes no lograron construir una agenda que permitiera su avance en dirección a la solución de los grandes problemas estructurales que subyacen a la existencia del conflicto. Por el contrario, los asuntos trascendentales, tales como los relativos a la solución política del conflicto, la soberanía nacional, la ampliación de la democracia participativa en detrimento del clientelismo, el respeto y práctica consecuente de los derechos humanos y de los derechos de la oposición política y la movilización popular, el desmonte y castigo del paramilitarismo, el modelo económico, la reforma agraria, los recursos naturales, etc., no fueron considerados por el Gobierno como puntos que pudieran hacer parte de una agenda de negociación con la insurgencia: “Para el Gobierno nada de lo sustancial es negociable” (Entrevista con Manuel Marulanda, Voz, mayo de 2000).
Los dignatarios del gobierno de Pastrana -y él mismo- reconocen la improvisación con que llegaron a la mesa de diálogo y la existencia de una agenda paralela que el entonces negociador, Fabio Valencia, define en los siguientes términos: “Así la guerrilla, de alguna manera, se estuviera fortaleciendo, el Estado también tuvo más tiempo para reestructurar las Fuerzas Militares, dotarlas con armamento más sofisticado y darle moral en el combate. El Presidente Pastrana, muy hábilmente, a medida que eso se fue prolongando, le dio un gran impulso al Plan Colombia y un gran fortalecimiento de las Fuerzas Militares” (El Colombiano, 02/03/2012, edición digital). Por tanto, no puede aceptarse simplemente la interpretación unilateral según la cual fueron las FARC las que se aprovecharon de la coyuntura para su propio fortalecimiento. Al terminar ese periodo, el régimen había logrado no solamente los propósitos antes enunciados, sino la deslegitimación internacional de la insurgencia armada, su caracterización como grupo terrorista y la generación de un ambiente político interno favorable al escenario de los gobiernos liberticidas de Uribe Vélez que vinieron a continuación.

Colección K-Movimiento n° 2

Bajo el imperio del capital
Claudio Katz

Dos procesos impactantes de la última década actualizan el debate sobre el imperialismo. Por un lado, el reforzamiento de la acción guerrera norteamericana ilustra los renovados mecanismos belicistas que despliegan las grandes potencias. Por otra parte, el desplazamiento de la actividad económica hacia Oriente reabre la discusión sobre las relaciones entre el centro y la periferia. El primer acontecimiento convoca a retomar los estudios clásicos del problema y a indagar las transformaciones registradas durante el siglo XX, para definir las características del imperialismo contemporáneo. Esta dimensión concentra los principales interrogantes teóricos y conduce a examinar las modificaciones que se introdujeron en el funcionamiento del capitalismo global en el período neoliberal. El segundo proceso incita al estudio de las denominadas economías emergentes, a la observación de las nuevas desigualdades internacionales y al análisis de la resistencia antiimperialista. Esta temática tiene importantes implicancias para América Latina y replantea las miradas que se introdujeron desde esta región. ...


Colección K-Movimiento n° 1

Crisis capitalista
economía, política y movimiento
Jairo Estrada Álvarez
(compilador)

Hace exactamente dos décadas se asistió al derrumbe estrepitoso de los proyectos del socialismo realmente existente de la Unión Soviética y de Europa oriental. Independientemente del significado y, sobre todo, de la valoración histórica de esos proyectos, que por cierto han merecido un intenso debate teórico y político, lo cierto es que ese suceso se inscribió dentro de lo que podría ser considerado como el cierre de un ciclo que representó la derrota de los proyectos políticos de los trabajadores conocidos hasta entonces. Hacia principios de la década de 1970 se había iniciado el proceso de restauración del poder de clase (dominante) a escala planetaria, quebrantado en su momento por el triunfo de la revolución bolchevique, la revolución china y los procesos de liberación nacional, así como por la implantación del consenso keynesiano de acumulación. ...


N° 15, julio - diciembre de 2011


El concepto de sumak kawsay (buen vivir) y su correspondencia con el bien común de la humanidad François Houtart; Revoluciones pasivas vs. transformación socialista Mario Candeias; Populismo histórico y progresismo: su función sistémica José Honorio Martínez; La crisis capitalista internacional actual y el rol de los Estados nacionales en América Latina. ¿Cambio estructural o emergencia de nuevas relaciones de fuerza?Rodolfo Gómez; Elementos de economía política de la política social en América Latina. Reflexiones a propósito de los gobiernos progresistasJairo Estrada Álvarez; Alianza para el Progreso cincuenta años después: La política exterior de Obama en acción Silvina María Romano; La sostenibilidad, la regla fiscal y la falacia: El cancerbero de los derechos sociales Juan Fernando Romero Tobón; La crisis de la civilización del capital Andrés Rosero E.; El gasto militar y la crisis en el 2011 José Luis Rodríguez; Sánchez Ángel, Ricardo. ¡Huelga! Luchas de la clase trabajadora en colombia, 1975-1981. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia. La historia y memoria de los vencidos como negación del olvidoMarino Canizales P.

Derechos del capital

Este libro se centra, en palabras de su autor, en "... el estudio de algunos de los múltiples dispositivos dispuestos y activados para proteger y estimular la acumulación capitalista en nuestro país; en particular se pretende un acercamiento a sus nuevos diseños institucionales, concebidos éstos en términos de la disposición del ordenamiento jurídico para esos propósitos. En ese aspecto, se busca mostrar el proceso de construcción de un nuevo orden de derechos del capital que, basado en la creación de numerosos regímenes de excepcionalidad permanente en materia económica, por múltiples vías y a través de diversos mecanismos, viene subvirtiendo el anterior orden del capital, suplantándolo por el actual, y produciendo una nueva espacialidad basada en la creciente transnacionalización y desnacionalización de la economía."


No 19, febrero de 2012

Pedidos presidenciales
Jairo Estrada Álvarez
En estas últimas semanas ha salido a flote, y con mucha fuerza, uno de los aspectos centrales de la situación colombiana: ¿cómo enfrentar la cuestión de la guerra y una posible (y necesaria) solución política? Y de manera concomitante, ¿cuál es el papel que puede (y debe) ejercer la sociedad? Se han escuchado incluso pedidos presidenciales al respecto.
La respuesta a esas preguntas está atravesada por la misma dinámica de la guerra. Y habría que decirlo con franqueza: la extensión de la lógica militar al ejercicio de la política y, en un sentido más amplio, la extensión de la estrategia militar a la vida social, incluida la llamada guerra sicológica, han conducido a que quienes manifiestan la urgencia de una solución política y la necesidad de explorar caminos en ese sentido sean catalogados como amigos agazapados de la insurgencia y simples fichas de su persistente accionar.

No 18, diciembre de 2011

¡Una oportunidad para la paz!
Jesús Gualdrón Sandoval
El año 2011 termina con tambores de guerra y gritos de batalla. El condenable episodio de la muerte de cuatro de los militares en poder de la guerrilla de las FARC ha sido tomado por el régimen como bienvenido pretexto para escenificar, una vez más, la comedia del dolor, utilizar la tragedia para reforzar sus posiciones guerreristas y concitar el apoyo ciudadano. Ni una sola palabra en favor de una salida negociada del conflicto. Ni una propuesta de solución democrática. Ni siquiera una alusión a la posible liberación incruenta de los rehenes, a pesar de la súplica de muchos familiares que temen por la vida de sus seres queridos en el caso de un intento de rescate militar.
El establecimiento, haciendo gala de una inconmovible insensibilidad ...