La declinación-transformación de los estados nacionales

Prólogo a Sujetos políticos y alternativas en el actual orden capitalista

Víctor Manuel Moncayo Cruz[*]

 

Hace dos años iniciamos, aquí en esta Universidad libérrima, el ejercicio que muchos otros siguen en otros espacios de hacer vivir, no la simple figura cimera de aquel viejo judío que iluminó el siglo XIX con su crítica al capitalismo, sino su obra y su perspectiva para rediseñar la conceptualización que hoy exige el mismo sistema transformado y redefinido. En esta dirección, recientemente hemos escuchado la voz de quienes nos dicen que el capitalismo reestructurado ha materializado ante nuestros ojos el Imperio, como una irresistible e irreversible característica del proceso de globalización.
Aun cuando existen numerosos antecedentes de la concepción del nuevo orden global y de la consiguiente declinación de los estados nacionales, es indiscutible que el más importante aporte a la conceptualización de la época presente de globalización es el efectuado por Negri y Hardt[1], cuyas tesis centrales pueden resumirse así:

• La soberanía de los Estados nacionales, aunque aún es efectiva, ha declinado progresivamente.
• El Estado-nación posee cada vez menos poder para regular los flujos e imponer su autoridad, dada la creciente movilidad de los factores de la producción más allá de los límites nacionales.
• Los mismos Estados-nación de los países centrales y desarrollados ya no son soberanos en su interior ni en el exterior.
• La soberanía ha adquirido una nueva forma global con la participación de un conjunto de organismos nacionales y supranacionales, bajo una misma lógica de mando. Esa forma nueva y global de soberanía constituye el Imperio.
• El imperio difiere en esencia del Imperialismo. Este se edificaba sobre la prolongación o extensión de la soberanía de ciertos estados nacionales. El imperio se diferencia por que no tiene como centro un estado nacional determinado, aunque algunos tengan o puedan tener un lugar privilegiado en la estructura de la soberanía imperial.
• Ha desaparecido en la práctica la división de los tres mundos.
• La creación de riqueza en la economía global tiende cada vez más
hacia la producción biopolítica, es decir hacia la producción de la misma vida social que incluye lo económico, lo político y lo cultural. Es el biopoder, es decir el dominio sobre los registros del orden social (territorio, población, interacciones y naturaleza humana).
• En esa esfera biopolítica, la vida está hecha de trabajar para la producción y la producción está hecha de trabajar para la vida.
• Los Estados-nación se convierten en meros instrumentos para marcar los flujos de mercancías, dinero y poblaciones que las grandes corporaciones transnacionales ponen en movimiento.
• Las tradicionales prerrogativas inherentes al concepto de soberanía, se renuevan y reeditan en la soberanía imperial, pero bajo una forma completamente diferente. Se despliega la fuerza, la justicia, la capacidad impositiva, etc., pero actúan de manera virtual y en los márgenes de las fronteras ya flexibles de los Estados-nacionales. Pero, esa virtualidad y esa discontinuidad no minimizan la efectividad de su fuerza.
• El imperio no tiene una formalización jurídica a la manera tradicional. No hay contratos, tratados, ni mecanismos federativos, sino una racionalidad oculta en las tecnologías biopolíticas.

En ese contexto, se ha redefinido la forma estado que ha tenido queabandonar los rasgos que la caracterizaron en la época superada y que prevaleció durante casi todo el siglo XX. En concreto, el Estado-nacional ha dejado de ser planificador e interventor, asumiendo una posición que ha sido calificada como neoliberal, pero que nada tiene que ver con un regreso a la forma estatal decimonónica, sino en estricto sentido a una reorientación fundamental de su quehacer.

Sin pretender hacer generalizaciones indebidas, pues varias veces hemos señalado que la situación asume rasgos propios en cada país, las tendencias principales se orientan en estas direcciones:
a) Pierden importancia los escenarios característicos de los Estados-nacionales, que fueron los centros de los procesos de internacionalización y centralización del capital, en beneficio de grandes y nuevos espacios en el mercado mundial, en los cuales se agudiza la competencia entre los agentes individuales y transnacionales, conformándose ejes y bloques, sustitutivos de las anteriores relaciones centro-periferia.
b) Su participación de otrora en la provisión de elementos constitutivos de salario indirecto, se ve reducida y progresivamente sustituida por otras modalidades, en las cuales reaparece la organización y la oferta privadas, como es muy notorio en servicios como los de salud y educación, el transporte, las comunicaciones, los servicios públicos, etc.
c) En la misma dirección, el gasto público o estatal, en especial el calificado como social, se caracteriza por orientaciones de reducción, reorientación y redefinición, ordenadas no sólo a abandonar el principio de contribución estatal a la demanda efectiva, sino a conjurar la crisis fiscal y a impedir la validación de los procesos inflacionarios.
d) Se fomentarán las políticas públicas que contribuyan de manera efectiva a la deslocalización de la actividad productiva, poniendo énfasis en favorecer la implantación de fases de procesos productivos controlados desde el exterior o en modalidades organizativas que disminuyan costos salariales, introduzcan flexibilidad y movilidad, permitan la precariedad del empleo, o que sirvan de soportes para sistemas informatizados y a distancia.
e) Promoción de la transformación del espacio productivo mediante sistemas de organización político-administrativos que liberen al Estado de las responsabilidades en materia de salario indirecto, que comprometan a la ciudadanía en programas de naturaleza privada en asuntos sociales, y que signifiquen economías en el gasto público y acciones eficientes.
f) Abandono de la fijación colectiva y convencional de los valores salariales, en un ambiente de disminución o pérdida del papel que otrora desplegara el sindicalismo, y fomento de sistemas y formas de generación de modalidades de ingreso alternativas a las salariales.
g) La readecuación del papel del Estado exige una organización de los sistemas asociados a las finanzas públicas, para garantizar flexibilidad, eficiencia y transparencia.
h) La soberanía se ve descentralizada y el territorio parcialmente desnacionalizado, pues el Estado se reconstituye reconociendo otros ámbitos institucionales por fuera del Estado. La soberanía sigue siendo característica central del sistema, pero se desplaza en múltiples ámbitos institucionales por fuera del Estado.

En pocas palabras, asistimos al declinamiento progresivo de las soberanías nacionales, al reconocimiento de la incapacidad de los estados-nacionales para regular los llamados factores de la producción y su intensa movilidad y difusión, a la pérdida del control en el interior y en el exterior, sin necesidadde las figuras coloniales o imperialistas de otrora, sin la necesidad de un sólo y único centro nacional hegemónico, pero todo ello acompañado de una redefinición de su función en muchos órdenes, siempre en función de los intereses colectivos del capital y no del pueblo-nacional al que aún se continúa apelando, como lo podemos advertir en todos nuestros países.

Estamos, pues, ante un monstruo redefinido, cuya existencia a veces nosnegamos a reconocer, acudiendo a la nostalgia del superado, con la creencia equivocada de que ya lo habíamos domesticado o aún podríamos hacerlo.
Tenemos, pues, el reto de conocer bien la nueva realidad para encararla. Este nuevo seminario con certeza aportará en esa dirección.


[*] Exrector general Universidad Nacional de Colombia.

[1] En la época de realización del Seminario no conocíamos aún en lengua española la obra Imperio de Negri y Hardt que acababa de publicar Harvard University